* Esperar contra toda esperanza.
* Esperar sin ánimo de revancha.
Ni los periodistas esperaron, y apuraron sus críticas destitutivas; ni Diego esperó y fue magnánimo en la victoria.
Lo que urge es redefinir la comunicación en todos sus niveles: empezando por los periodistas, que son los "verdaderos" comunicadores, siguiendo por el técnico, que es otro que tiene responsabilidad ante un micrófono, y terminando inclusos por los hinchas (y foristas especialmente), que no por anónimos pueden decir cualquier cosa. Después muchos se espantan de la impunidad, y hacen ejercicio de la misma hasta llegar a límites insospechados, como hablar de Maradona como "Maradrogna". Y pretendemos respeto del que no es respetado.
Redefinir la comunicación y acabar con los simplismos y la agitación de fantasmas.
Ahora, hablemos de fútbol. Que ayer se ganó y se logró la clasificación al Mundial. Pero claro, esas son buenas nuevas, y la ética del odio es lo que mejor manejamos en la Argentina.




